Para una lectura más amena

¿¿¿¿Que es esto????

Somos Alba Marquez, Debora Vallejo y David Florencio y este es nuestro blog. En el, pretendemos dar una visión del modo en el que vemos las cosas, cuando uno se acerca a los 20 años. Como lo haremos?? Pues muy sencillo. Daremos nuestros puntos de vista acerca de las cosas cotidianas, nuestras vivencias, puntos de vista, cosas que nos chocan o experiencias que nos hacen ver el mundo tal y como es. Esperemos que os guste y gracias por vuestra visita.

10 de diciembre de 2007

La afinidad aparece en los momentos más insospechados

Es curioso como dos extremos tan distantes se pueden unir en un momento dado.Reconozco que es una frase complicada, pero no creo que lo pueda expresar mejor, aunque la entenderas tras la lectura.

Ayer me pase en Cruces toda la mañana acompañando a mi “suegra”( jeje) a someterse a una operación. Bueno no estuve yo solo, también estaba su hija (mi pareja), sus padres y uno de sus hermanos. Lo cierto es que la operación no es un gran misterio por así decirlo, pero los nervios estaban a flor de piel. Cuando llegamos al hospital eran las 8 de la mañana y como no, toco esperar. No fueron ni una ni dos ni tres horas, sino cinco, lo que se tradujo en una larga y fatigosa espera.

Cuando la subieron al quirófano nos despedimos con un amargo sabor de boca y tras preguntar cuanto duraría la operación, fuimos a tomar un café. Pasado el tiempo indicado, subimos con la esperanza de que estaría ya en la habitación, pero no fue así. Lo cierto es que ni siquiera había entrado al quirófano, ya que había mantenido una conversación con los cirujanos que la trastoco tanto que, no pudo llegar seguir con la operación. Esto contagió el pasillo de unos ásperos y silenciosos momentos en los que el llanto de su madre y de su hija se sucedían, mientras el resto escuchábamos su explicación. Mi “suegra” nos relato brevemente la conversación que había tenido mientras se veía el miedo reflejado en sus ojos. Es para alardear el comportamiento despreocupado que demostró para no afligir más si cabe a su madre, ya de por si una persona de salud frágil.

Tras esto nos encaminamos a la parada de autobús para volver a casa y descansar. Allí mientras la espera al autobús se hacia eterna, se sucedieron un cúmulo de emociones y llantos, que no pasaron desapercibidos a quienes también esperaban. Desde mi posición pude ver como una pareja gitana de mediana edad junto a su bebe, no nos quitaba ojo de encima, mientras en sus ojos se acumulaban lagrimas. Nuestro dolor se reflejo en ellos y surgió una cierta afinidad. La mujer gitana se acerco a mi pareja y su abuela y comenzó una conversación tratando de consolarlas. Ella nos contó como su hermana también estaba ingresada y que no se preocuparan demasiado ya que todo tiene solución. Tras una pequeña conversación se despidieron y gracias a ellos todos nos sentimos algo mejor.

En estas situaciones donde la tristeza nos embarga, los sentimientos vuelan y alcanzan los corazones más inesperados. En estos momentos se pierden los prejuicios y los meros significados de la apariencia dejan de existir. Los malos momentos nos unen a todos, haciendo palpable la igualdad entre todos los seres humanos.

David Florencio

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