
"Las hadas de la memoria, eternas guardianas de los recuerdos, velarán siempre por aquellos que se han olvidado de recordar"
He escogido el título de esta conocida y "multitarareada" canción como título porque esta semana, de una manera o de otra, me ha tocado destapar ese BAÚL DE LOS RECUERDOS. Estando en clase me he dado cuena de que mis compañeros, los que se sientan a mi lado y van y vienen en el autobús; a los que tanto cariño he cogido en tan poco tiempo no son mis amigos de siempre. No son los que con una sola mirada en clase sabían lo que les estaba diciendo o los que cuando en la clase de Historia me miraban y se reían cada vez que la profesora nombraba a Rosseau. Ahora soy yo la que sonríe cundo lo dice y no la que se enfada por la dichosa broma.Soy la incomprendida cuando utilizo alguna palabra que, en realidad, sólo yo entiendo y cuando me comporto tal y como soy: muy extrovertida, gritona y siempre dando la nota. Los de clase siempre me lo hechan en cara, en el buen sentido de la palabra, mientras que mis amigos, ya sea porque están acostumbrados o porque son peores que yo, ni siuiera se dan cuenta.
Echo de menos esa complicidad en mucho momentos y me sobrevienen miles de recuerdos y anécdotas.
Echo de menos esa complicidad en mucho momentos y me sobrevienen miles de recuerdos y anécdotas.
Pero, por otro lado, con mis compañeros de clase tengo otra clase de complicidad cada vez más estrecha y de la que poco a poco estamos creando una buena amistad. En la que también tenemos chistes internos, vacileos o palabras en clave para que nadie más sepa de o que nos reímos.
En fín, una semana el la que del BAÚL salen muchos pero también entran otros muchos recuerdos para poder rememorar.
Débora Vallejo

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